domingo 27 de enero de 2008

Luces de desarrollo en nuestras avenidas

Muchas luces indican el nivel de desarrollo que hemos alcanzado como nación. Tenemos torres, tenemos toda marca de autos, tenemos elevados, tenemos túneles y, próximamente, tendremos Subway (metro a metro, ¿no?).

Es realmente impresionante ver el destello de luces en nuestra ciudad. Yo, mientras cruzaba uno de los pocos pasos peatonales que tenemos en la Ave. John F. Kennedy, justo en la unión con la Ave. Winston Churchill, me percaté de que la vista desde ahí es bien interesante. Pueden verse los vehículos ir y venir, pasando por abajo, por arriba, por los lados… ¿quién pudo pensar, hace apenas 10 años, que estaríamos tan acostumbrados a estos elevados que ya no nos distrae tal vista? ¿Estaremos así con el Metro? Seguramente, pues el ser humano tiene una inmensa capacidad para adaptarse, siendo esa capacidad de acostumbrarnos a todo y de no sorprendernos, la que muchas veces nos mantiene en el subdesarrollo.

Otro día, en la misma intercepción, me encontré con un motorista que, sin más ni menos, pasaba por los elevados. El paso de motores está prohibido, pero esa regla se cumple sólo cuando hay “operativos” al respecto. Nadie, ni siquiera los mismos ciudadanos, caemos en cuenta de que esto está mal, que se viola ley y que pone en peligro la vida de quienes conducen motores y de los demás que transitamos por esas vías. Más aun, el intrépido motorista conducía su bólido sin casco de protección. La pregunta típica es ¿dónde están las autoridades para hacer cumplir las leyes? Pero si los ciudadanos nos quedamos indiferentes y no comprendemos que somos nosotros quienes tenemos que hacer que se cumplan las leyes, las cosas seguirán así, pasando frente a nuestras narices.

Esta indiferencia, que construye dos naciones, dos países y dos realidades, es descrita como parte de nuestra forma de ser, parte de nuestra característica social y parte de nuestra individualidad. Tanto así que somos únicos, como únicos son nuestros vicios y la forma en como convivimos con ellos. No creo que seamos el país que más bebé, pero es seguro que el dominicano que no bebé tiene problemas. Es tanto así que, en ocasiones, nuestros administradores públicos consideran el alcohol como un producto de primera necesidad, revisando y modificando los impuestos para asegurar que el consumo de las bebidas alcohólicas sea un derecho para todas las clases sociales.

En principio no me opongo al consumo del alcohol. Sin embargo, no deja de extrañarme la ironía de la vida, o la claridad de los mensajes que nos encontramos a diario, aun cuando queremos ignorarlos. Conduciendo un día hacia mi casa me encontré con algo que parecía un taller de patio. Más que taller, era un espacio de terreno donde había colocado un vehículo que, evidentemente, necesitaba reparación. El vehículo, un BMW, había pasado por un aparatoso accidente y estaba todo chocado. Sobre él, descansaban soberbiamente no menos de una docena de botellas de la marca de cerveza más consumida en nuestro país. Este orgullo nacional decoraba muy creativamente uno de sus efectos más claros y cotidianos. No importa cuántas veces digamos que si conduces no bebas; el dominicano bebe y es un orgullo hacerlo y demostrarlo. Luego, ¿no sería de flojos el admitir que la bebida nos limita los reflejos y la capacidad para manejar? El resultado es simple y desnudo: el alcohol destruye la vida a muchas familias; cosa que sólo comprendemos cuando la verdad, tan cínica como esta foto, se nos muestra en la cara. ¿Por qué no observamos estas luces?

Todas las fotos fueron tomadas con Kodak DX7440. La primera a 73mm, f8 por 6 segundos a ISO 80. La segunda a 132mm, f4.8 por 1/250 sec. a ISO 100. La tercera a 132mm, f4.8 por 1/350 sec. a ISO 80, con un retoque con Adobe PhotoShop Elements.

lunes 21 de enero de 2008

Guindando los tenis

Hace unos días escuchaba a un profesional del Folklore dominicano explicar que nosotros, los dominicanos, sólo nos burlamos de la muerte, y la disfrutamos y la gozamos, en un único evento: ¡el Carnaval! Como estamos en enero y estas fiestas se acercan avasalladamente, me pregunto qué será la muerte, para nosotros, el resto del tiempo.

Obviamente, al pensar en las cosas que suceden en nuestras calles asumo que no es algo trascendente. Con los riesgos que nos gastamos, los acróbatas de circo nos quedan chiquitos, pues la polución que causan nuestros vehículos y los desechos tóxicos de nuestros talleres (vea http://kaisar-fotos.blogspot.com/2008/01/las-calles-dominicanas.html) hacen de cualquier avenida un “Haina” en potencia. ¿Por qué Haina y no Chernobyl? Pues precisamente por eso, porque conocemos al detalle las barbaridades del mundo, pero ignoramos las nuestras, aun hayan ganado la atención y la crítica internacional.

Total, ¿por qué preocuparnos? El dominicano vive a ligera y no conoce el pasado-mañana. Ocupamos nuestros días en el dominó, en la banca y en la política… pero nunca nos hemos preguntado, ciertamente, qué es la política. Tenemos muchísimos programas de comentarios en los cuáles hacemos miles de denuncias, pero nadie nos dice cómo actuar para hacer que se corrijan nuestros males, ni lo preguntamos. Les decimos a nuestros representantes que “deben” actuar en nuestro beneficio, pero desconocemos que tenemos el poder de exigirlo.

No creo que sea casualidad que, en el fondo, no nos sorprenda cuando alguien “guinda los tenis” en nuestras calles.

Kodak DX7440, 89mm, f/4.8 por 1/20 sec. a ISO 200, y un poco de ayuda de Adobe Elements.

Creación de conocimiento... en plena calle

Si, los dominicanos somos así (y así somos, decían...). Si tu trabajo es ser “chofer de concho" y tu herramienta de trabajo se avería, lo más prudente es colocarle unas piedras a las gomas, conseguir "un caribe" (aunque sea El Nacional), "encaramarte" sobre el baúl del carro y documentarte acerca del acontecer nacional… en plena vía.

Este proceso de "creación de conocimiento" es tan enriquecedor que las cosas que ocurren a nuestro alrededor nos son indiferentes. Aquí, el "padre de familia" queda impasible ante la prisa de la ambulancia que pasa a su lado, la cual, en toda su presteza, aprovecha para hacerle promoción al rostro del político que "desinteresadamente" la donó.

¿Podríamos también los otros, los empleados "asalariados", tomarnos un respiro en nuestro trabajo diario para formar nuestro intelecto sin la presión atareada de nuestros patrones?

Kodak DX7440, 132mm, f/4.8 por 1/90 sec. a ISO 200.

Las calles dominicanas

En las calles dominicanas es posible encontrar de todo: se venden todo tipo de utensilios, artefactos y dispositivos; se prestan los más diversos y variados servicios. En esta foto, en plena avenida J. F. Kennedy, encontramos el más dinámico taller de reparación automovilístico, pues por extraño que parezca, estos dos "técnicos calificados" ejecutan las más modernas proezas para reparar este automóvil.

No importa el tránsito que les rodea, el sol, el polvo, el ruido, la vestimenta, los AMETs... están imbuidos en su labor, y obviamente, la reducción de piezas es cosa obligada; total, "esas piezas las hizo el fabricante pero aquí no hacen falta...".

Esta foto fue tomada con una Kodak DX7440, 73mm, f/4.8 por 1/30 sec. a ISO 200.

domingo 13 de enero de 2008

Pero... somos nosotros los piratas?

Una vez concluida mi labor sobre el puente pirata, lleno de sorpresas sobre todas las cosas que hacemos y dejamos hacer sin siquiera imaginarnos las consecuencias, me encontré, frente a frente, con la verdad que seguro, noche tras noche, nos labamos de la cara y nos repetimos que no suceden. Frente a mi, un niño, no mayor de 9 años, cruzaba el puente seco, sobre la Avenida Luperón, por el único espacio en que le hemos permitido hacerlo: la misma autopista Duarte.

El pequeño, como muchos otros "seres humanos", debe lanzarse a la calle y cruzar caminando, junto a los vehículos, para poder llegar a la Parada del 9, lugar exclusivo donde miles, y cuidado si decenas de miles, tienen que llegar para poder tomar un vehículo hasta sus hogares.

Es responsabilidad del niño, con menos de 9 años, evitar este peligro? Es responsabilidad de sus padres cuando ellos mismos deben correr este riesgo? Es responsabilidad de las autoridades, AMET, Obras Públicas, CONANI o el Presidente, sobre quienes hemos depositado la confianza de que nos protejan y guarden nuestra vida? No! no! y no! Somos nosotros, como sociedad, quienes hemos fallado, quienes hemos dejado de exigir responsabilidad a las personas que hemos elegido para que nos representen. Somos piratas que preferimos soñar con Punta Cana y Las Terrenas y estamos ciegos para darnos cuenta de estas realidades.

Kodak DX7440, 132mm, f4.8 por 1/750 sec. a ISO 200.

Un barco pirata

Subido en el puente más alto del km 9 de la Autopista Duarte me encontré, a lo lejos, un barco pirata. Yo, que hasta ahora pensaba que los piratas sólo existían en las películas de Disney y en este puente en el que ahora me encuentro, descubro con asombro que siempre los hemos tenido a nuestro alrededor y no nos dábamos cuenta.

Pero desde aquí arriba es evidente, es un barco pirata! Pintado de amarillo, pesado, protegido por el frente, empujando ante cualquier obstáculo a una velocidad tan lenta como una carabela, donde todos los demás vehículos le rebasan sin temor... ahí se encuentra, sin placa que le autorice transitar en nuestras calles, sin revista que evidencie que cuenta con todos sus requisitos en regla... sin cinturón de seguridad, pues sólo nosotros, los mortales, estamos obligados a llevarlos puestos. Ese camión, ese bulldozer invisible ante las autoridades que deberían impedir su paso, es nada más y nada menos que un barco pirata!

Kodak DX7440, 132mm, f4.8 por 1/750 sec. a ISO 200.

Los piratas en el puente!

En un viaje hacia el km 9 de la Autopista Duarte, lugar necesario para los viajeros al norte, pues desde ahí salen una infinidad de guaguas hacia casi todos los destinos de esa zona del país, me encontré envuelto en un mundo irreal, desconocido hasta entonces para mí pues sólo había escuchado de él en los periódicos y en los noticieros.

En esta zona tan importante encontré un enorme mercado informal, el cual, tirado en el suelo o sobre mesas improvisadas, vende todo tipo de chucherías... increible pasar libremente sin ser afectado por tantas cosas en el medio. Me pregunto cómo pueden sobrevivir las personas con discapacidad, pues, con tantas cosas en el medio y sin rampas de acceso, es imposible transitar libremente. Hasta yo, con mis dos piernas, me pregunté si sería seguro atravesar el puente sobre la autopista, pues el mismo estaba atestado de piratas!

Yo paso a diario por debajo del puente de piratas y es como si nunca hubiera conocido ese mundo. Una evidencia más de cuantos Santo Domingos tenemos conviviendo juntos, cada uno de espalda al otro.
Ambas fotografías tomadas con Kodak DX7440. Arriba: 33mm, f/4.8 por 1/125 sec. a ISO 100; abajo: 73mm, f/4.8 por 1/250 sec. a ISO 100.

domingo 6 de enero de 2008

Lo último que comparto de mi mujer!

Una vez que el dominicano es ascendido a la categoría de "marido" decide compartir un último gesto de su "mujer". Después de haber navegado por lo profundo y haber conquistado la liga, comparte esta prenda con el grupo de machos que se han congregado junto a él en este importante momento. Aquí, el marido muestra, frente los machos libres, la prenda que más adelante les compartirá. Kodak DX7440, 33mm, f2.8 por 1/60 sec. a ISO 140.

El batiscafo de tu abismo


Ni Silvio Rodríguez podría imaginar lo profundo que podemos llegar para simbolizar la unión más importante, más duradera y más significativa en la vida de un ser humano: el matrimonio. Aquí, un dominicano, elevado a la categoría de "marido", urga hasta encontrar la liga, la cual, frente a testigos, es develada y luego compartida con los machos del local. Kodak DX7440, 33mm, f2.8 por 1/60 sec. a ISO 140.

Atrapando el ramo


En nuestro país, hasta las que buscan terceras nupcias pueden atrapar los ramos. Kodak DX7440, 33mm, f2.8 por 1/60 sec. a ISO 140.

El desarrollo


Parque Mirador del Sur, mientras unos ciclistas desarrollan sus habilidades, la ciudad aumenta su paso hacia una urbe de grandes torres. Kodak DX7440, 73mm, f4.3 por 1/250 sec, a ISO 200.

Concierto frente a la Catedral Primada de América


Concierto musical del Ayuntamiento del Distrito Nacional, frente a la Catedral Primada de América. Kodak DX7440, 60mm, f4 por 1/125 sec. a ISO 100.

sábado 5 de enero de 2008

Mi pequeña hermana

Así de feliz estaba mi pequeña hermana, aunque ya no tan pequeña, mientras disfrutábamos de un partido de fútbol de nuestros hijos, José Daniel (mío, de 9 años) y David Alejandro (de ella, de 5 años); el último partido del año 2007. Kodak DX7440, 135mm, f6.7 por 1/125 a ISO 200.