domingo 3 de febrero de 2008

Juventud y cultura: éxtasis

En República Dominicana hemos establecido como semana laboral los días que van desde el lunes hasta el viernes; los sábados y domingos son días de descanso. Trabajamos mucho durante la semana laboral y, al llegar lo que conocemos como fin de semana, aprovechamos el tiempo para el ocio y la diversión; para compartir con amigos y con la familia. De este modo, y sacudiéndome de mi queja habitual de que no hay espacios para el disfrute más allá de bares, discotecas y restaurantes, aproveché la realización de una actividad que de adolescente me encanta: los rallys.

Los rallys se definen como una carrera en la cual los competidores conducen a través de una serie de etapas cronometradas. El ganador del rally es aquel competidor que completa todas las etapas con el menor tiempo acumulado. En nuestro país los rallys tienen, muy comúnmente, dos modalidades: a) a pie y b) en vehículo de motor. En ambos casos es muy frecuente que cada etapa del recorrido incluya un conjunto de preguntas, pistas y enigmas que deben ser descifrados para pasar a la fase siguiente.

Ya desde hace días tenía el conocimiento de que en nuestra Plaza de la Cultura se estaría celebrando un rally por parte de los amigos de Desde el Medio Tours (http://www.desdeelmedio.com.do/). Entonces decidí, cámara en mano, mezclarme con la juventud y disfrazarme de ellos, para así bañarme de la energía, la gracia, la inocencia, la creatividad y la esperanza que caracteriza al ser humano en tan bello período de la vida.

La actividad estaba llena de adolescentes. Pareciera como si las promociones de los colegios se habían desbordado en este derroche de alegría. En los medios que frecuento, de personas mayores, como diría el Principito, se escucha decir con frecuencia que esta generación que viene está perdida; que sólo saben de reguetón, de merengue de calle y de fiestas; que no tienen aspiraciones ni valores profundos; que son vacíos y que viven un estilo Light; y que culturalmente son analfabetos. Sin embargo, fue una agradable sorpresa descubrir que, en este pequeño espacio, los jóvenes mezclaban su reguetón y música electrónica con la búsqueda de información culta, con el fin de responder, correctamente, las cuestiones que les presentaron los anfitriones del rally.

El rally de Desde el Medio abarcaba ambas modalidades; yo me decidí por el rally a pie. Los participantes se organizaban en grupos de hasta cinco personas y recibían un conjunto de preguntas y pistas que debían descifrar. En ese afán pude percibir a un grupo, bajo la sombra del poeta Fabio Fiallo, intentar penetrar en uno de los más complicados enigmas del rally. Por todas partes se veían grupos de jóvenes, cuaderno en mano, analizando las pistas y buscando respuestas.

Al final del día todos estaban exhaustos. Los grupos, luego de concluir la carrera, se reunían para disfrutar de la música y de los juegos que les habían preparado. Hasta encontré que algunas familias completas habían decidido participar del evento; papá, mamá y los hijos disfrutaban de una tarde poco peculiar. Aun así, las pruebas no concluían, pues los concursos que siguieron exigían destrezas y capacidades especiales de todos los presentes. La alegría desbordaba cada vez que un participante, cualquiera que fuera su sexo, color de piel u orientación sexual o religiosa, alcanzaba la meta propuesta.


¿Cómo podemos decir, luego de presenciar esta hambre por el saber, que los jóvenes de hoy son vacíos? ¿Cómo podemos expresar que no tienen ideas ni preocupaciones sobre el bien común? Yo estoy parado en un lugar olvidado para la mayoría de los adultos, la Plaza de la Cultura, donde cientos de jóvenes están, precisamente, hurgando los rincones del saber. A estos jóvenes se les ha dado el espacio para crecer, el motivo para iniciar la búsqueda y la recompensa de la meta alcanzada, y con eso, han pasado una tarde espaciosa aprendiendo nuevas cosas y dando soluciones a los problemas que se les han presentado.

Una vez que se presencia esta realidad no podemos acusar a la juventud de los problemas que nos acontecen. Ellos tienen las capacidades para salir adelante. Nosotros, los adultos, somos quienes tenemos que proveerles del espacio, la motivación y las recompensas adecuadas para que sean hombres y mujeres de provecho. Seguro, si estuviéramos haciendo eso, otros fueran, más provechosos, los cantares de nuestra nación.

Todas las fotos fueron tomadas con una cámara Kodak DX7440. La primera a 108mm, f4.8 por 1/180 sec. a ISO 200. La segunda a 33mm, f4 por 1/180 sec. a ISO 200. La tercera a 33mm, f4.8 por 1/180 sec. a ISO 200. La cuarta a 33mm, f3.4 por 1.250 sec. a ISO 200, con algo de crop. La quinta a 33mm, f4.8 por 1/500 sec. a ISO 200.